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Año XXVI, Número 47, enero 2026

       Depósito Legal M-34.164-2001
             ISSN 1695-6214


                                         Severiano Martínez Anido, condicionantes durante su infancia…



                            Segundo. Los entorpecimientos que dichos deudores opongan sin justificación legal para
                     llevar a efecto los procedimientos ejecutivos, conforme previene la instrucción de 12 de mayo de
                     1888


                            Tercero. La negativa a que los agentes ejecutivos, sus auxiliares debidamente autorizados
                     por ellos y los testigos designados por unos y otros entren en el domicilio de los deudores para
                     practicar las diligencias de los embargos, prevenidos por la referida instrucción.


                            Cuarto. La excitación o inducción a cometer tales actos .
                                                                             35

                     La  estructura  territorial  de  España  no  contemplaba  más  que  tres  niveles  de
              administración:  El  Estado,  la  provincia  y  el  municipio.  El  único  ente  supraprovincial

              existente era la organización militar que se dividía en Regiones Militares a cuya cabeza

              se  situaba  un  teniente  general  que  asumía,  no  solo  el  mando  de  las  unidades  de  la
              Región, sino también del Cuerpo de Ejército correspondiente. Esta estructura que tenía

              jurisdicción en varias provincias generaba confusiones respecto la procedencia de los
              representantes del Estado en la órbita local, como se reflejó en el decreto del Ministerio

              de la Guerra de 25 de mayo de 1931, en la reorganización que eliminaba las Regiones
              Militares y las sustituía por Divisiones Orgánicas.



                     La  prensa  militarista,  representada  por  la  Correspondencia  Militar,  aprovechó
              aquel  incidente  para  acusar  al  movimiento  catalanista  de  lo  sucedido,  tildando  de

              separatistas  a  los  rebeldes  financieros:  “Se  encendía  y  soplaba  la  hoguera  del
              separatismo, disfrazado dentro de un movimiento económico en Cataluña” .
                                                                                             36

                     Cataluña  sumaba  al  problema  anarquista  la  singularidad  del  catalanismo  que,

              coincidiendo con la pérdida de los territorios de ultramar y espoleado por el descontento

              de  la  burguesía,  incluidos  los  pequeños  comerciantes;  tendría  un  crecimiento
              exponencial  en  los  años  venideros.  Una  de  las  demandas  que  la  Unión  Catalanista







            35  Ibid, pág. 352
            36  La Correspondencia Militar, 28 de octubre de 1899, p.2




                         Historia Digital, XXVI, 47, (2026). ISSN 1695-6214 © J. Rivera Chamorro, 2026                  P á g i n a  | 100
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