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Año XXVI, Número 48, Julio 2026

           Depósito Legal M-34.164-2001

                 ISSN 1695-6214
                                                              Historia Digital colabora con la Fundación ARTHIS



                    permanencia  de  las  niñas  en  la  institución  escolar,  sino  también  hicieron
                    posible el ingreso de las mujeres en la profesión docente, si bien, tenemos que

                    decir  que  las  maestras  de  comienzos  del  siglo  XIX  fueron  prácticamente

                    analfabetas:  apenas  poseían  unos  rudimentarios  conocimientos.    A  veces
                    sabían leer pero no escribir y, en cambio, eran expertas en catecismo, en coser

                    y bordar.  Unos conocimientos considerados, en aquel entonces, suficientes
                    para atender a las escuelas de niñas.  La instrucción por sí misma se oponía a

                    la  feminidad;  el  objetivo  no  era  formar  a  las  mujeres  intelectualmente,  sino
                    prepararlas,  hacerlas  virtuosas,  útiles,  sumisas  y  buenas.    Argumentos  que

                    sirvieron  de  base  para  diseñar  la  educación  de  las  mujeres  y,  a  su  vez,

                    justificaciones imperativas para su futura concreción educativa y formativa en
                    las disposiciones legislativas.


                                Los  modelos  educativos  femeninos  del  siglo  XIX  afirmaban  la
                    diferencia social y curricular respecto al hombre, puesto que se apoyaban en

                    el  discurso  e  inferioridad  que  defendían  las  teorías  científicas  de  la  época,
                    relativas a las diferencias psicobiológicas detectadas entre hombres y mujeres.

                    No  sólo  la  formación  de  las  maestras  era  deficiente,  sino  que  además  la
                    mayoría de ellas ejercían sin haber obtenido la titulación correspondiente.  En

                    1850,  España  contaba  con  4066  maestras,  de  las  cuales  solamente  1871

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                    ejercían su profesión con título , cobrando un tercio menos que los maestros,
                    de acuerdo al Real Decreto de 1847.  La pésima educación dejaba latente un

                    porcentaje altísimo de analfabetismo femenino.  Así podemos manifestar que,

                    al margen de las diferencias geográficas, prácticamente el 90 % de la población
                    femenina española era analfabeta.

                                El  sistema  educativo  español  fue  construyendo  un  modelo

                    educativo  partiendo  de  las  desigualdades  entre  sexos  y  hubo  muchas

                    reticencias a la hora de instruir o formar a las niñas, porque se consideraba que




                     2   CAPEL MARTÍNEZ, Rosa: Mujer y trabajo en el siglo XX.  Madrid, Arcos, 1999.




                             Historia Digital, XXVI, 48, (2026). ISSN 1695-6214 © M. S. Sánchez, 2026                   P á g i n a  | 56
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