Page 7 - Número 48, Julio 2026, Artículo 4
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Año XXVI, Número 48, Julio 2026

           Depósito Legal M-34.164-2001

                 ISSN 1695-6214
                                                              Historia Digital colabora con la Fundación ARTHIS



                                                                                                      5
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                    la cultura de la gentility o refinement  y del modelo francés de l´honnête home .
                    En ese nuevo discurso se discutía el significado mismo del concepto “urbano”.
                    El resultado de esta discusión fue considerar que la urbanidad tradicional era

                    superflua y, por ello, falsa, por reducirse a una serie de fórmulas vacuas para
                    el trato social.  Por esta razón se propugnó la necesidad de sustituirla por una

                    “urbanidad auténtica”.  Este nuevo concepto de urbanidad aparece ya en el
                    ensayo del Padre Fray Jerónimo Feijoo titulado “Verdadera y falsa urbanidad”,

                    publicado en su obra El Teatro Crítico hacia 1740.

                                El Padre  Feijoo  en el texto  de  su  ensayo establecía  el principal

                    precepto o regla: la condición de ser persona urbana no era exclusiva de la
                    nobleza.  La verdadera urbanidad sólida y brillante tenía mucho más de natural

                    que de adquirida, pues podía adquirirse por cualquiera siempre que pusiera en

                    práctica el hábito virtuoso del comportamiento cortés.  El empeño de Feijoo
                    para demostrar la igualdad entre hombres y mujeres lo hacía, además, factible,

                    defendiendo la aptitud de las mujeres para todo género de  conocimientos y
                    ciencias  sublimes,  rebatiendo,  de  este  modo,  el  error  de  la  desigualdad  y

                    manifestando, a su vez, que la mujer debía conocer su dignidad puesto que no
                    era  ni  mucho  menos  inferior  a  la  del  hombre.    Feijoo  proclamaba  así  la

                    necesidad  de  abrazar  una  urbanidad  auténtica  cuyo  fundamento  era  el

                    reconocimiento  de  la  distinción  social  sobre  la  base  de  las  capacidades





                     4   Los términos “refinamiento” y “gentileza” se utilizaban indistintamente para referirse a las
                     cualidades internas de la sensibilidad, el gusto y la virtud, y su manifestación externa en la
                     cinética del cuerpo, la vestimenta, la conversación y los modales. Los hombres y las mujeres
                     demostraban su refinamiento no sólo en sus personas, sino a través del entorno construido,
                     la religión y la cultura literaria.

                     5  El hombre honesto constituyó un ideal moral del siglo XVII en Europa. Designaba a un

                     hombre  con  una  amplia  cultura  general,  con  cualidades  sociales  que  podían  hacerlo
                     agradable  en  el  espacio  público  (cortesía  y  humildad),  así  como  también  se  le  instaba  a
                     poseer virtudes morales centradas en la moderación y el control de las emociones.




                             Historia Digital, XXVI, 48, (2026). ISSN 1695-6214 © M. S. Sánchez, 2026                   P á g i n a  | 60
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