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Año XXV, Número 46, julio 2025
Depósito Legal M-34.164-2001
ISSN 1695-6214
De Filósofo a Emperador: Juliano II en las Galias…
firme a favor de la moral romana, Juliano ordenó avanzar hacia Rheims donde le
aguardaban tropas descansadas a las ordenes de Marcelo (Am. Mar. XVI 2.8) con
alimentos de reserva para un mes preparadas para proseguir con la labor impuesta por
el Augusto Constancio – y por qué no, por los Dioses –.
Desde Rheims, se decidió en emprender una ofensiva con los alamanes a través
de la actual Dieuse. Amiano nos dice, empero, que el tiempo no acompañaba a la furia
de las legiones, dado que “debido a la humedad y a la niebla, el día no permitía ver con
claridad” (Am. Mar. XVI 2.10) lo que fue aprovechado por “los enemigos [que] avanzaron
por un atajo, atacaron a las dos legiones que cerraban la marcha a la zaga del Cesar”
(Am. Mar. XVI 2.10) que casi vencen sino fuera por la intervención de Juliano. Episodio
que le enseñó a ser prudente y precavido en lo siguiente.
Tras conocer que los alamanes se habían apoderado de varias ciudades, entre
ellas Estrasburgo, Brumath, Saverne…; optó por volverse a poner en marcha en
dirección a Brumath, la cual ocupó – liberó si se prefiere – pero antes de poder
continuar, los germanos le salieron a la marcha con el objetivo de frenar su avance (Am.
Mar. XVI 2.12).
Podemos decir que fue en esta batalla donde Juliano, al parecer, empezó a
mostrar cierta eficiencia en el arte militar dado que se decidió por disponer a sus tropas
en forma de media luna “en cuarto creciente” (Am. Mar. XVI 2.13) que le dio la ventaja
necesaria para acabar con el enemigo, que empezó a huir tras ver como los suyos eran
capturados o muertos por los soldados romanos.
Tras este golpe de efecto a la moral alamana, Juliano se dirigió a la ciudad
ocupada de Colonia que había caído en manos bárbaras antes de la llegada del Cesar a
las Galias (Am. Mar. XV 8.19). Ya en Colonia, la cual restaba destruida, buscó la
pacificación de los reyes francos colindantes para favorecer un tiempo “tranquilo”
dedicado a la reconstrucción y fortificación de Colonia ya que “en cuyos territorios no
había ninguna ciudad ni fortaleza digna de verse” (Am. Mar. XVI 3.1) y obtener un punto
de apoyo de autoridad en la región.
Historia Digital, XXV, 46, (2025). ISSN 1695-6214 © Raúl Barrera Luna, 2025 P á g i n a | 111