Page 12 - Artículo 4
P. 12

Año XXV, Número 46, julio 2025

       Depósito Legal M-34.164-2001
             ISSN 1695-6214


                                         De Filósofo a Emperador: Juliano II en las Galias…



                     Juliano, sin quererles dejar libres tras su paso, dispuso a las tropas en formación
              de asedio con la clara idea de obligarles a rendirse. Mas la obstinada defensa de los

              bárbaros  retrasó  las  operaciones  de  asedio  en  una  temporada  del  año  poco  benigna

              para  acciones  bélicas  (Diciembre,  Enero)  con  lo  que  Juliano    tuvo  que  poner  mayor
              énfasis en el asedio, incluyendo la orden de que cada día los soldados recorrieran el rio

              próximo para evitar que este helase. Dado que los francos habían aprovechado el hielo
              para  cruzarlo  y  obtener  así  víveres  para  resistir  o  simplemente  para  huir  del  acoso

              romano (Am. Mar. XVII 2.2). A lo que al tiempo se rindieron, ya exhaustos y cansados
              de  la  situación,  a  la  bendición  de  Roma  justo  antes  de  que  tropas  de  apoyo  francas

              llegasen al lugar. Puesto que al enterarse de la rendición, giraron en ciernes al saber

              que los francos asediados habían sido enviados cautivos hacia territorio romano (Am.
              Mar. XVII 2.3-4). Y con la cabeza bien alta, y sabiendo que buena parte de las tareas

              estaban  hechas,  Juliano  se  dirigió  a  Paris  para  pasar  un  invierno  con  un  merecido

              descanso.


                     Durante su estancia en París, Juliano estaba ansioso por volver a reanudar las
              hostilidades  dado  que  sabía  que  Estrasburgo  había  significado una  gran  derrota  pero

              que el enemigo no estaba acabado, ni mucho menos, puesto que ya daba muestras de
              audacia y movimiento que preocupaban al Cesar (Am. Mar. XVII 8.1-5). Por lo que sin

              esperar a la llegada del verano, optó por hacer marchar sus fuerzas contra los francos
              para pacificarlos antes de que se mostrasen abiertamente hostiles con el Imperio, lo que

              consiguió  sin  mucho  esfuerzo  con  un  alarde  de  fuerza  contra  los  salios  y  más  tarde

              contra los chamavos (tribus francas) que se rindieron raudamente. (Am. Mar. XVII 8.4-
              5).


                     De nuevo, cruzando el Rin en busca de las tierras alamanas – y tras acabar con

              un “motín” (quejas) de sus soldados a causa del hambre (Am. Mar. XVII 9) –. Una vez

              presentados  en  tierra  agreste,  Suomario  –  rey  alaman-  se  presentó  con  su  ejército  a
              encararse con los romanos el cual, aparentemente contra todo pronóstico, pactó con los

              romanos un tratado de paz para salvaguardar sus posesiones y su territorio por lo que,
              después de las deliberaciones, Juliano continuó su camino ahora en dirección a la zona





                          Historia Digital, XXV, 46, (2025). ISSN 1695-6214 © Raúl Barrera Luna, 2025                  P á g i n a  | 116
   7   8   9   10   11   12   13   14   15   16   17