Page 13 - Artículo 4
P. 13

Año XXV, Número 46, julio 2025

       Depósito Legal M-34.164-2001
             ISSN 1695-6214


                                         De Filósofo a Emperador: Juliano II en las Galias…



              controlada  por  el  rey  Hortario  (Am.  Mar.  XVII  10.1-5)  donde  los  soldados  romanos
              iniciaron  una  serie  de  ataques,  devastando  los  campos  de  Hortario  a  lo  que  el  rey,

              impotente, solo pudo pedir la paz tras ver el poder arrollador con el que habían llegado

              los  romanos  a  sus  tierras.  Concluida  la  paz  y  las  negociaciones;  el  Cesar  volvió
              satisfecho a su cuartel de invierno tras haber pacificado de nuevo un territorio (Am. Mar.

              XVII  10.6-10)  aún  hostil  tras  Estrasburgo  en  una  rápida  campaña  preventiva  para
              asestar un golpe más a la moral germana.


                     Con  la  calma  planeando  sobre  las  Galias,  Juliano  se  dedicó  a  reconstruir

              fortalezas y a instaurar cierta sensación de estabilidad en unas provincias largamente

              castigadas por la guerra en los últimos años (Am. Mar. XVIII 1) tanto a nivel legislativo
              como  administrativo  –  recaudación de  impuestos  –  sus objetivos iban  encaminados a

              buscar esa equilibrio antaño perdido en dicho territorio. Aún así, el Cesar no olvidaba
              sus deberes militares en pro de ese objetivo marcado; por lo que se dirigió hacia el norte

              donde ocupó fortalezas dañadas años antes, entre ellas Castra Herculis, Novecium…;

              como paso previo para un nuevo ataque preventivo contra aquellas tribus aún hostiles a
              Roma, antes de  que estas  pudiesen formar coaliciones  que  supusieran una amenaza

              más seria (Am. Mar. XVIII 2.4-6). Con esto en mente, y al volver su tribuno explorador
              de tierras alamanas; se dispuso a partir hacia el otro lado del Rin.


                     A todo esto, se había reunido un ejército bárbaro en la otra orilla, expectantes de

              las acciones romanas, para evitar la devastación de sus tierras como se había visto el

              año  anterior.  Y  a  pesar de que  el  Cesar  no  quería  ver involucradas  las tierras de  los
              ahora  aliados  romanos  –  los  reyes  antedichos  –  estos  estaban  presionados  por  sus

              vecinos  alamanes,  lo  que  les  posicionaba  en  una  situación  delicada;  por  lo  que  la
              decisión de Juliano de no hacer pasar las tropas por dichos campos – acostumbradas

              estas a saquear e incendiar – se resolvió como una idea acertada, si hacemos caso de

              lo que nos dice Amiano (XVIII 2.8-11).


                     Con ambos ejércitos pendientes el uno del otro, acampados en sus respectivas
              orillas, aguardando el movimiento de unos contra los otros. Juliano, conocedor de ello;






                          Historia Digital, XXV, 46, (2025). ISSN 1695-6214 © Raúl Barrera Luna, 2025                  P á g i n a  | 117
   8   9   10   11   12   13   14   15   16   17   18