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Año XXV, Número 46, julio 2025

       Depósito Legal M-34.164-2001
             ISSN 1695-6214


                                         De Filósofo a Emperador: Juliano II en las Galias…



                     Cuenta Amiano (XVI 12.37) que tras un primer envite inicial, ciertas secciones de
              la  línea  romana  se  retiraron  levantando  polvo  mientras  que  el  resto  mantuvo  la

              compostura, resistiendo la ferocidad alamana al compás de los gritos de los vencedores

              y  los  alaridos  de  los  caídos  y  heridos.  El  ala  izquierda  romana,  en  esta  cacofonía,
              consiguió  romper  las  filas  enemigas  y  hacerlas  retroceder  a  la  par  que  la  caballería

              romana  se  batía  en  retirada  siendo  el  mismo  Juliano  quien  se  interpuso  como  una
              barrera clamándoles por reanudar el combate (Am. Mar. XVI 12.39).


                     Mientras tanto, las fuerzas alamanas que habían hecho retroceder a la caballería

              romano  se  dirigieron  con  premura  contra  la  primera  línea  de  infantería  romana,

              obligándoles  a  plantar  el  pie  y  luchar  de  forma  enconada  en  un  sangriento  cuerpo  a
              cuerpo rompiendo con la línea de escudos – la famosa tortuga – apoyados por fuerzas

              aliadas  en  esta  obstinada  lucha  por  cada  centímetro  de  suelo  y  por  cada  gota
              derramada (Am. Mar. XVI 12.43-46) en lo que Amiano narra como un combate en el que

              la rendición escapaba de toda mente siendo la meta acabar con el adversario que uno

              tenía delante de sus ojos con una furia y fervor – bárbaras – y una disciplina y decisión –
              romanas – que no contemplaban fin.


                     Y en ese pequeño equilibrio que se forma, que se configura, alrededor de unos

              combatientes que ven frenado el tiempo, o extirpados de su paso; en una lucha eterna a
              la par que fugaz; aparecieron un grupo de nobles y soldados alamanes que avanzaron

              en una marcha terrorífica abriéndose paso en la línea romana hasta alcanzar el centro

              en un afán por eliminar el corazón de la legión romana (Am. Mar. XVI 12.49-50) pero en
              un espacio más cerrado, rodeados de tropas de elite, esta vanguardia alamana cansada

              y resignada tras no poder acabar con su objetivo, se retiraron buscando la salvación.
              Una salvación que la estirpe romana no estaba dispuesta a dar.


                     Y  como  esa  pequeña  piedra  que  provoca  un  alud,  esa  lluvia  que  genera  una

              crecida irresistible; la moral romana se incrementó con cada estocada, con cada herida

              dada; mientras que los alamanes veían como la fila de vanguardia retrocedía, de forma








                          Historia Digital, XXV, 46, (2025). ISSN 1695-6214 © Raúl Barrera Luna, 2025                  P á g i n a  | 114
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