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Año XXVI, Número 47, enero 2026

       Depósito Legal M-34.164-2001
             ISSN 1695-6214


                                         Reforma administrativa, economía, y medios de producción con la llegada…



              tierra con la excepción de algunos pequeños propietarios libres, junto a otros estratos
              sociales formaron el germen de los bellatores, oratores y laboratores; En resumen, este

              modelo  trifuncional  ya  se  vislumbraba  en  la  incipiente  y  nueva  sociedad  visigoda,

              sentando  las  bases  para  el  sistema  estamental  que  dominaría  la  península  ibérica
              durante la Edad Media.


                     La economía en el nuevo reino


                     Hispania  había  sido  considerada  por  los  romanos  como  uno  de  los  depósitos

              frumetarios del Imperio y la exportadora de minerales y otras materias primas, por ello,

              podemos  considerar  que  muchas  de  las  ciudades  de  la  Península  se  convirtieron  en
              centros  importantes  del  comercio  como  lo  fueron  las  ciudades  de  la  Galia  o  de  la

              Península Itálica. Debemos apuntar, por tanto, que las incursiones producidas en el siglo
              III debilitaron las ciudades y así lo constata la Arqueología. Gracias a las excavaciones

              arqueológicas, podemos encontrar gran variedad de ciudades romanas protegidas por
              murallas construidas con sillares de los principales edificios de las ciudades que fueron

              desmontados al efecto; los arqueólogos no dudan en fecharlas en torno al Bajo Imperio,

              época,  por  otro  lado,  en  la  que  se  documentan  las  incursiones  de  estos  pueblos
              bárbaros en la Península.


                     Las clases urbanas se vieron reducidas y obligadas a abandonar las ciudades en

              muchos  casos,  en  otras  ocasiones,  los  hispanorromanos  aguantaron  dentro  de  las

              ciudades,  convertidas  en  verdaderas  fortalezas  militares  hasta,  al  menos,  el  siglo  VI;
              esta población negoció con los invasores por medio de sus obispos o, por el contrario,

              atacó  sin  demasiado  éxito  a  los  bárbaros  con  la  ayuda  de  los  restos  de  las  legiones
              romanas.


                     Las ciudades del litoral, por el contrario, mantuvieron su integridad a los ataques

              suevos, vándalos y alanos, sobre todo, porque Roma estaba interesada en mantener el
              control  de  la  ruta  hacia  Africa.  Hasta  finales  del  siglo  V,  esta  zona  no  pasó  a  ser

              dominada por el reino de los visigodos.







                      Historia Digital, XXVI, 47, (2026). ISSN 1695-6214 © M. Caballero Espericueta, 2026                  P á g i n a  | 130
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