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Año XXV, Número 46, julio 2025
Depósito Legal M-34.164-2001
ISSN 1695-6214
De Filósofo a Emperador: Juliano II en las Galias…
Llegados a este punto, Amiano presenta la historia de que Juliano quiso evitar
esta problemática – la de la primera negación de las tropas que, recordemos, parte del
acuerdo al formar parte del ejército era de que no les moverían de su tierra natal o
vinculada – diciendo que se amparaba a las ordenes del Augusto. Mientras, corría un
panfleto entre los soldados exaltando los ánimos en contra de Constancio II y alabando
a Juliano (Sanz 2009, pg. 100); crucial situación que acabó por la proclamación de
Juliano como Augusto “en contra de sus deseos” dado que “él, resuelto, se enfrenaba a
todos y cada uno, ya mostrando indignación, ya tendiendo sus manos, rogando y
suplicand que, después de haber conseguido tantos triunfos y victorias, no cometieran
ninguna acción inapropiada, no fuera que esa temeridad inoportuna y ese error
provocara una guerra (Am. Mar. XX 4.15).
El resultado obvio fue el que procedió: la coronación de Juliano como Augusto y
el rechazo total de Constancio II ante la situación, negándole hasta el título y la posición
de Cesar (Royo 2009, pg. 165) a pesar de la tentativa de Juliano de informar en una
carta él mismo de la situación, así como de su lealtad a Constancio pero sin rechazar la
nueva posición preeminente otorgada por los soldados, situación que intentó aprovechar
parece ser que para evitar una guerra pero para salvaguardar su poder. Tentativa que
obviamente no funcionó (Sanz 2009, pgs. 100-101). A finales del verano del año
siguiente, en el 361 d.C., Juliano II dirigió sus tropas contra las de Constancio –
curiosamente las mismas tropas que se habían negado en ir a Oriente por el “viejo”
Augusto – con la intención de ganarse sus derechos a través de las armas ya que no se
pudo por la diplomacia. Ocupando primero Italia y pasando después a Illiricum, y con el
ejército de Constancio junto con sus partidarios dirigiéndose al encuentro de las fuerzas
de usurpación; la batalla se mostraba tenaz y brutal. Abruptamente, no obstante,
Constancio II fallecía de forma inesperada el 5 de octubre en Cilicia de muerte natural
(Royo 2009, pg. 165); un final completamente diferente al esperado y de una manera
totalmente divergente que dejaba al joven Flavio Claudio Juliano como único Emperador
del Imperio Romano:
Historia Digital, XXV, 46, (2025). ISSN 1695-6214 © Raúl Barrera Luna, 2025 P á g i n a | 120