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Año XXVI, Número 47, enero 2026

       Depósito Legal M-34.164-2001
             ISSN 1695-6214


                                         Severiano Martínez Anido, condicionantes durante su infancia…



              sargento  2º  de  Artillería,  6  meses  después  de  embarcar  en  Cádiz  hacia  las  costas
              africanas  y  combatir  en  la  Batalla  de  los  llanos  de  Tetuán.  En  mayo  de  1862  se

              encontraba  destinado  en  la  Guarnición  de  El  Ferrol,  fecha  y  lugar  de  nacimiento  de

              Severiano Martínez en la segunda casa de la pequeña Calle Campon.


                     La ciudad coruñesa estaba fuertemente ligada a la Marina de Guerra Española,
              que  disponía  de  la  mayoría  de  los  efectivos  militares  destinados  en  aquella  plaza.  El

              Cuartel de Dolores estaba aislado en un extremo de la población, a pesar de pertenecer
              a la Marina, albergaba también algunas unidades del Ejército acantonadas allí por Real

              orden del 21 de enero de 1855.


                     Los artilleros disponían de una parte del segundo piso. Era un lugar que reunía

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              “las  condiciones  necesarias  para  el  acomodo  e  higiénico  alojamiento  de  tropas” .  No
              obstante, se encontraba en estado ruinoso como muchos de los cuarteles gallegos. En

              Dolores había unos 2500 hombres. Completaban el resto de la guarnición ferrolana 320
              militares que custodiaban los almacenes de los seis cuartelillos del recinto de la Plaza,

              500 del Castillo de San Felipe de la Ría, y 30 en el Castillo de la Palma que vivían en

              condiciones muy complicadas por el mal estado de los edificios.


                     La  procedencia  del  que  llegó  a  ser  ministro  de  Gobernación  era  humilde,  el
              sueldo de un sargento 2º en un Regimiento de Artillería a pie o un Batallón fijo, en 1862,

              era de 135 reales al mes, lo que suponía el 13,5% de lo que percibía el capitán jefe de

              su Batería.


                     Las diferencias  salariales  entre  la  tropa  y  los  oficiales  eran, proporcionalmente,
                                                                           6
              enormes.  Un  comandante  recibía  1600  reales  al  mes ,  sueldo  que  multiplicaba  con
              mucho los haberes de todos los empleos militares por debajo del de teniente.








            5  (Sección de Historia del depósito de la Guerra, 1860, pág. 231)
            6  Ibid.




                         Historia Digital, XXVI, 47, (2026). ISSN 1695-6214 © J. Rivera Chamorro, 2026                  P á g i n a  | 86
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