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Año XXV, Número 46, julio 2025

       Depósito Legal M-34.164-2001
             ISSN 1695-6214


                                         La fruta de la discordia: la crisis de las uvas envenenadas de 1989



                     Las  declaraciones  del  presidente  Monroe  fueron  recibidas  con  entusiasmo
              universal  entre  los  países  hispanoamericanos;  Chile  manifestó  su  especial

              agradecimiento  a  la  declaración  estadounidense,  que  servía  como  contrapeso  de  las

              amenazas de la Santa Alianza, al punto de que se le otorgó unilateralmente a Estados
              Unidos la cláusula de la nación más favorecida, e inclusive se ofreció una alianza militar

              discretamente rechazada por Mr. Allen (Montaner, p. 139-140).


                     Sin embargo, y pese al entusiasmo generalizado, solo el entonces comerciante y
              futuro  ministro  chileno  Diego  Portales  advirtió  de  las  consecuencias  de  la  Doctrina

              Monroe.  Con  increíble  lucidez,  Portales  anticipó  el  derrotero  de  las  relaciones  entre

              Estados Unidos y el resto de la América Hispana:


                     ¡Cuidado con salir de una dominación para caer en otra! Hay que desconfiar de
              esos señores que muy bien aprueban la obra de nuestros campeones de liberación, sin

              habernos  ayudado  en  nada:  he  aquí  la  causa  de  mi  temor.  ¿Por  qué  ese  afán  de
              Estados Unidos en acreditar Ministros, delegados y en reconocer la independencia de

              América, sin molestarse ellos en nada? ¡Vaya un sistema curioso, mi amigo! Yo creo

              que  todo  esto  obedece  a  un  plan  combinado  de  antemano;  y  ese  sería  así:  hacer  la
              conquista  de  América,  no  por  las  armas,  sino  por  la  influencia  en  toda  esfera.  Esto

              sucederá, tal vez no hoy; pero mañana sí. No conviene dejarse halagar por estos dulces
              que  los  niños  suelen  comer  con  gusto,  sin  cuidarse  de  un  envenenamiento  (1822,

              Marzo).


                     Durante  la  Guerra  del  Pacífico  (1879-1884)  las  relaciones  mutuas  fueron

              completamente inamistosas. Estados Unidos intervino reiteradamente en favor de Perú
              y Bolivia; al inicio del conflicto mediante la venta de armas, y una vez que la guerra se





            de gobierno. En la época fue celebrada por los países hispanoamericanos, y mirada por los europeos como
            una declaración respaldada en la práctica por Gran Bretaña, quien fue garante de esta hasta que los EE.UU
            fueron  capaces  de  imponerla  por  sí  mismos  (Montaner,  1964).  Actualmente  la  doctrina  se  encuentra
            consagrada  por  el  Art.  3.1  del  Tratado  Interamericano  de  Asistencia  Recíproca,  que  establece  que  “un
            ataque armado por cualquier Estado contra un País Americano, será considerado como un ataque contra
            todos los Países Americanos”.




                        Historia Digital, XXV, 46, (2025). ISSN 1695-6214 © Gustavo Farfán Saldaña, 2025                  P á g i n a  | 5
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