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Año XXV, Número 46, julio 2025
Depósito Legal M-34.164-2001
ISSN 1695-6214
La fruta de la discordia: la crisis de las uvas envenenadas de 1989
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lograron aportar asistencia técnica y realizar negocios propios en el país (Bravo y
Leiva, 1999, p. 49-79). La situación económica era tan desesperada que el gobierno
marxista de Allende intentó negociar acuerdos con la España franquista, atendida la
mutua enemistad con EE.UU, logrando un importante crédito de 25 millones de dólares,
en parte utilizado para la compra de 1.500 camiones Pegaso con el objeto de crear una
empresa estatal de transporte alternativa a los operadores privados (Sapag, p. 223).
Se discute todavía el grado de intervención estadounidense en Chile, a propósito
de la llegada al poder del marxista Salvador Allende. Ahora bien, la interpretación
generalizada en la actualidad apunta a que la intervención de dicho país fue una
expresión de la hegemonía estadounidense en Chile; sin embargo, esta posición
necesariamente debe ser matizada, especialmente si se considera la radicalización
política chilena y los temores fundados de una revolución semejante a la de Cuba
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(Hurtado, 2016). Las fuentes contemporáneas negaron la participación directa de
Estados Unidos en el golpe militar, aunque tampoco se ha rechazado su colaboración
indirecta. A la fecha no existen antecedentes documentales que demuestren que el
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golpe militar del 11 de septiembre de 1973 fue ejecutado o planificado por los
norteamericanos (de la Fuente, 2023. p. 245). En cambio, numerosos antecedentes y
10 La Unión Soviética pudo desplegar exitosamente su flota pesquera industrial en el mar chileno. Esto no
estuvo exento de polémica, por los graves efectos medioambientales causados por la depredación de los
recursos naturales (Bravo y Leiva, p. 69).
11 Al comenzar la lucha armada los revolucionarios cubanos presentaron el Manifiesto de Sierra Maestra, en
el cual se afirmaba que sus objetivos eran derrocar la dictadura de Fulgencio Batista, para convocar a
elecciones libres en el término de un año, al cabo del cual se entregaría el poder a quien resultase electo.
Tras el triunfo de la revolución cubana y el derrocamiento de Batista (1959) se estableció un gobierno
provisional encabezado por Manuel Urrutia Lleó (presidente) y José Miró Cardona (primer ministro).
Rápidamente se hizo evidente que el verdadero poder del Estado era Fidel Castro, por lo que José Miró
renunció a su cargo en febrero de 1959, lo que permitió que Castro ocupase el puesto. Urrutia renunció en
julio de 1959, tras lo cual el comandante logró copar rápidamente el poder, designando en la presidencia a
Osvaldo Dorticós Torrado. Nunca se realizaron las elecciones prometidas por los revolucionarios, optándose
por una democracia socialista hegemonizada por el Partido Comunista de Cuba
12 Resulta significativo que el gobierno estadounidense no haya detenido la asistencia militar preestablecida
con Chile en base al programa de asistencia militar (Sigmund, 1974, p. 33). Sin embargo, esta colaboración
cesó al poco andar del régimen de Pinochet, a instancias del senador Ted Kennedy, debido al atentado en
contra de Orlando Letelier.
Historia Digital, XXV, 46, (2025). ISSN 1695-6214 © Gustavo Farfán Saldaña, 2025 P á g i n a | 9