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Año XXV, Número 46, julio 2025
Depósito Legal M-34.164-2001
ISSN 1695-6214
La fruta de la discordia: la crisis de las uvas envenenadas de 1989
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perfeccionamiento para los oficiales. A su vez, Chile fue uno de los primeros países de
la región en proscribir al Partido Comunista y romper relaciones con la Unión Soviética y
sus satélites, concordando en general con la política del resto de Hispanoamérica
(Acevedo, p. 149-151). Sin embargo, esto solo significó la animadversión de la izquierda
hacia los EE.UU, mientras que buena parte de la derecha conservadora y nacionalista
mantuvo su desconfianza respecto de los norteamericanos; solo los sectores liberales
expresaron mayor cercanía, aunque sin abandonar completamente la tradicional
reticencia contra el país del norte (Bravo, 1997).
Es innegable que el gobierno de Nixon hizo lo posible para evitar que Salvador
Allende accediera al poder; a su vez el mandatario chileno era opositor de los
norteamericanos, y una vez en el gobierno realineó la política internacional chilena con
los intereses soviéticos (Carrera, p. 4-6). El proyecto económico socialista de la Unidad
Popular, con su política de expropiaciones sin compensación, fue completamente
contrario a los intereses de las empresas estadounidenses (Sigmund, p. 38).
Ahora bien, aunque los norteamericanos disminuyeron la línea de crédito para el
Chile de Allende, ello obedeció a la inestabilidad económica interna, la nacionalización
de empresas estadounidenses, y el agotamiento acelerado de las reservas de divisas
chilenas (Sigmund, p. 30-32). Para compensar esta situación la Unidad Popular busco
aprovechar su acercamiento diplomático con la Unión Soviética y los demás países de la
órbita socialista, el que tampoco pudo compensar los fondos tradicionalmente aportados
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por los estadounidenses, ni cubrir las expectativas de Allende, aunque los soviéticos
8 Es ampliamente reconocido que la Escuela de las Américas, ubicada en la Zona del Canal de Panamá,
sirvió como centro de esta influencia militar norteamericana; en ella se reunían oficiales de todo el
continente, incluyendo la dictadura de los Somoza y el Perú de Velasco, nominalmente aliado de la URSS.
Se alega que en ella se enseñaron las técnicas de contrainteligencia y tortura que aplicaron las dictaduras
sudamericanas (Gill, 2005).
9 Orlando Millas, ministro de Hacienda de Allende, informó en 1972 que la línea de crédito estadounidense
para Chile disminuyó de 219 millones de dólares en 1970 a solo 32 millones en 1972; al año siguiente esto
disminuyó hasta solo 5 millones (Sigmund, p. 31-32). Por su parte, los soviéticos otorgaron un préstamo de
45 millones en 1973, solo ante la grave situación del país; los demás satélites socialistas concedieron una
línea de crédito por 500 millones de dólares para fines de 1972 (Bravo y Leiva, p. 49-79).
Historia Digital, XXV, 46, (2025). ISSN 1695-6214 © Gustavo Farfán Saldaña, 2025 P á g i n a | 8