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Año XXVI, Número 47, enero 2026

       Depósito Legal M-34.164-2001
             ISSN 1695-6214


                                                       El nacionalismo aragonés desde sus orígenes



              primeras  manifestaciones  que  pueden  encontrarse  del  nacionalismo  moderno  surgen
              con  la  revolución  de  las  colonias  norteamericanas  y  la  Revolución  Francesa,

              acontecidas ambas a finales del siglo XIII (Sepúlveda, 1997; Vicente Villanueva, 2016-

              2017).


                     Como  afirma  Carlos  Forcadell  (1998),  la  propuesta  del  nacionalismo  ejercida
              desde  Aragón  ha  sido  minoritaria,  escasamente  seria  y  fundamentada,  aún  con  los

              planteamientos iniciales del grupo de emigrantes aragoneses que residían en Barcelona
              y se agruparon en torno a la revista  El Ebro (1917-1936) o desde el hecho de que a

              finales  de  siglo  XX,  el  Partido  Aragonés,  los  herederos  del  Partido  Aragonés

              Regionalista  fundado  en  1977  por  personas  políticamente  insertas  en  el
              tardofranquismo, se “autodefina como “nacionalista aragonés” ante la indiferencia de la

              ciudadanía”  (p.  143).  Carlos  Forcadell  acuña  el  término  “aragonesismo  político”  para
              referirse a todo este aragonesismo, pues como sostiene, “es difícilmente comparable y

              sostenible  encontrar  alguna  formulación  fundamentada  en  un  nacionalismo  aragonés”

              (Forcadell Álvarez, 1998, p. 143), ni desde el punto de vista político ni cultural, en las
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              tesis  regionalistas   surgidas  en  el  primer  tercio  del  siglo  XX,  las  cuales  fueron
              readaptadas y reinterpretadas en los años 80 del siglo XX.


                     Como  sostiene  Borja  de  Riquer  (Martínez  Pérez,  2012),  “el  fracaso  de  la
              nacionalización del Estado español provoca la aparición del regionalismo y más tarde la

              de nacionalismos alternativos” (p. 174).  Este  fracaso  de  la  nacionalización  del Estado

              español viene precedida por el desastre del 98, debido a que representó un punto clave,







            4  En la primera década del siglo XX se perfiló la idea política del hecho regional, pero el estímulo en Aragón
               no fue ejecutado por las inquietudes de la sociedad aragonesa frente a los desagravios de las políticas
               centrales,  sino  que  el  estímulo  vino  derivado  del  movimiento  regionalista  catalán,  dado  que  con  la
               creación de la Mancomunitat en 1914 dieron el primer paso para lograr un mayor grado de autonomía
               regional y mayores éxitos políticos, sirviendo así de modelo para los movimientos regionalistas a lo largo

               de toda España (Brinkmann, 2004, p. 104).




                         Historia Digital, XXVI, 47, (2026). ISSN 1695-6214 © G. Gracia Guinovart, 2026                  P á g i n a  | 59
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