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Año XXVI, Número 48, Julio 2026

           Depósito Legal M-34.164-2001

                 ISSN 1695-6214
                                                              Historia Digital colabora con la Fundación ARTHIS



                    santa  Iglesia para  la entrada del Niño Perdido, en  la  forma, tiempo,  precio,
                    plazos, y con las condiciones y advertencias siguientes:


                                -La  escultura  debería  ser  de  bajo  relieve,  de  modo  que

                    acompañase al de las puertas de los Leones.


                                -La madera de los tableros y peinazos había de ser de nogal bueno

                    y seco y del grueso que tenía la muestra de un tablero del Triunfo de la Iglesia,
                    ejecutado por el dicho escultor. El nogal para los tableros quedaba a cargo y

                    cuenta de Raimundo mientras que el que había de cubrir los peinazos donde

                    se habían de hacer las rosetas quedaba a cargo de la catedral.


                                -Las  ideas que  se  ejecutaren en  la  escultura  de dichos  tableros
                    serían a elección de Raimundo (se tenía total confianza en su buen gusto y

                    habilidad, como ya había quedado demostrado en otras ocasiones).


                                -Por cada tablero pequeño se le pagarían tres doblones de a dos

                    escudos de oro (180 rs.) y por cada tablero grande cinco doblones (300 rs.).
                    Sería  por  cuenta  de  don  Raimundo  no  sólo  el  nogal  de  los  tableros,  sino

                    también  la  escultura  de  los  sobrepuestos  de  los  peinazos  que  debían
                    acompañar a dichos tableros al modo y forma que tienen los de la puerta de

                    los Leones, quedando a cargo de la Obra y Fábrica de la catedral todo lo que
                    no fuere escultura o talla en dichos sobrepuestos.


                                -Don Raimundo debía dar por terminada toda la obra al cabo de un

                    año, que empezaba a correr desde el día 1 de abril de ese dicho año y que

                    cumpliría el mismo día del año 1713. Si no lo cumpliera, el obrero mayor de la
                    catedral  podía  traer  un  escultor  que  terminara  la  obra,  y  si  hubiera  un

                    sobreprecio, se procedería contra don Raimundo Capus y su fiador para que
                    pagasen el incremento, sin que se necesitase otra prueba de verificación.











                             Historia Digital, XXVI, 48, (2026). ISSN 1695-6214 © Angel Santos, 2026                   P á g i n a  | 52
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