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Año XXVI, Número 47, enero 2026

       Depósito Legal M-34.164-2001
             ISSN 1695-6214


                                                       Las Beguinas; entre el misticismo y la historiografía



                          Por su labor asistencial, es de pensar que el movimiento beguinal gozaba de
              la aceptación popular, esto también explica su rápida expansión, es muy posible, que

              precisamente  este  aumento  de  mujeres  sin  control  de  nadie,  solo  de  ellas  mismas,

              alertara  a  la  iglesia  de  que  podía  tener  un  problema.  Pero  seguramente  no  solo  a  la
              iglesia,  sino  también  a  alguna  parte  de  la  sociedad  que  recelaría  de  ellas,  no  son

              monjas, pero son religiosas, son mujeres, pero no se casan, la propia incomprensión del
              movimiento debió crear una estigmatización del mismo.


                          Las  beguinas,  para  poder  vivir  y  llevar  a  cabo  sus  facetas  laborales  y

              asistenciales, se agrupan en lo que avenido en llamarse beguinatos, agrupaciones de

              casas individuales pequeñas, que vienen a formar un cuadrilátero, con una iglesia en el
              centro y rodeado por un muro que garantiza la integridad física y moral de las beguinas.


                          “El indicio más antiguo acerca de mujeres piadosas que se reunieran en sus

              propias instituciones y formaran un beguinato, se remonta a Lovaina en agosto de 1232;
              el sacerdote Runerus y la dirección de capítulo de San Pedro dan a conocer por escrito

              su aprobación, para la construcción de una capilla para las “mulieres religiosae” de Ten

              Hove.  Este  es  el  origen  del  gran  beguinato  de  Lovaina,  que  más  tarde  en  1250,  se
              convertirá en parroquia autónoma. En 1233, habría un beguinato en Cantimpre, cerca de

              Cambrai. En 1234, se funda en beguinato de Santa Elisabeth, en 1235 en Namur y en
              1239  en  Valenciennes.  A  partir  de  1240,  las  beguinas  de  casi  todas  las  grandes

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              ciudades de la zona meridional de los Países Bajos se reúnen en beguinatos...”

                          En estos beguinatos, las beguinas llevan a cabo sus actividades laborales

              para garantizarse el sustento, tales como artesanía, textil y otros, dependiendo de las
              características  de  cada  beguinato.  Todo  ello  acompañado  de  una  labor  asistencial

              interna, si el beguinato tenía un hospital, y su labor de asistencia en el exterior.







         6  PANCIERA Silvana; “Las Beguinas; Mujeres por la Libertad” e-book (2020)





                        Historia Digital, XXVI, 47, (2026). ISSN 1695-6214 © M. Casamitjana Peiró, 2026                  P á g i n a  | 210
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