Page 8 - Número 48, Julio 2026, Miscelánea
P. 8
Año XXVI, Número 48, Julio 2026
Depósito Legal M-34.164-2001
ISSN 1695-6214
Historia Digital colabora con la Fundación ARTHIS
los años siguientes pasó por los colegios de Valencia, de Lérida y de Gandía
(centro destacado dentro de la Orden). Por fin, tras hacer la profesión solemne
de los votos, en 1636 fue enviado a Huesca como confesor y predicador, donde
obtuvo un excelente bagaje cultural literario y artístico en casa del mecenas
Vicencio Juan de Lastanosa. En 1639 fue nombrado confesor del virrey de
Aragón, con quien viajó a Madrid, donde obtuvo un gran desengaño en todos
los aspectos de la vida (gentes, políticos, cortesanos y literatos), pero orgulloso
de constatar que su obra “El Héroe”, se encontraba en la librería de palacio.
Gracián, siempre fue un espíritu rebelde. Se sentía independiente
de la Orden en cuanto escritor. Es decir, separaba su obra literaria de su
condición de religioso jesuita. Esto le trajo muchos problemas con diversos
miembros de la misma, aunque siempre firmaba sus obras con seudónimos,
menos una, “El Comulgatorio”, que apareció con su nombre verdadero. Su
primera obra fue “El Héroe” (1637), en la que señala las virtudes y cualidades
morales que debe tener quien aspire a ser reconocido por sus valores entre
sus semejantes. En 1640, estando en Madrid, publicó su segunda obra: “El
Político don Fernando el Católico”, donde trazó la figura del perfecto
gobernante. Su siguiente obra fue “Arte de ingenio” (1642), texto que amplió y
reelaboró, saliendo seis años más tarde con el nombre de “Agudeza y arte de
ingenio”. En 1646 aparece “El Discreto”, obra en prosa didáctica, un tributo a la
amistad, en la que se describe cómo tiene que ser el hombre: prudente, sagaz,
inteligente, dotado de buen gusto y buena educación; un completo caballero,
en suma. Pero su obra cumbre es “El Criticón” (obra que se ha llegado a
comparar con El Quijote y La Celestina y conceptuarla como obra cumbre
filosófica del conceptismo barroco español). Salió de imprenta la primera parte
en 1651; la segunda en 1653 y la tercera en 1657. No es una obra de crítica
como puede deducirse del título, sino una novela en la que encierra la vida del
ser humano en cuatro edades o estaciones de manera alegórica:
primavera=niñez; estío=juventud; otoño=madurez; invierno=vejez.
Historia Digital, XXVI, 48, (2026). ISSN 1695-6214 © Angel Santos, 2026 P á g i n a | 130

