Page 9 - Número 48, Julio 2026, Miscelánea
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Año XXVI, Número 48, Julio 2026
Depósito Legal M-34.164-2001
ISSN 1695-6214
Historia Digital colabora con la Fundación ARTHIS
En toda su obra, se desprende su desengaño de la vida, sobre todo
en su última etapa, donde se observa una agudeza crítica, radical, agria, quizá
producto de sus fracasos sociales.
Hace 800 años: muere San Francisco de Asís.
San Francisco de Asís, llamado con este apelativo por ser esa
localidad italiana el lugar de su nacimiento, que fue en 1181 o 1182, dentro de
una familia de comerciantes acaudalada. Pronto dio muestras de un excelente
corazón. Después de un período de su juventud en que actuó en el ejército,
decidió abandonar el belicismo y pasó a dar más importancia a la oración y a
dedicarse a una vida más espiritual. Su idea de entrega al Evangelio, le lleva a
desprenderse de todos sus bienes materiales y dedicar su espíritu a Dios y a
los necesitados.
Hallándose en oración, creyó oír una voz que le decía: “Francisco,
ve y repara mi iglesia abandonada, que como ves está en ruinas”. En principio
pensó que dicha voz le incitaba a efectuar la reparación de la capilla de San
Damián que se hallaba muy deteriorada; pero más tarde comprendió que era
otra la finalidad de aquella petición, era la restauración de la Iglesia espiritual,
la cual necesitaba una renovación. Ante ello decide ceder todos sus bienes a
los pobres, lo que le conduce a un enfrentamiento con su padre.
Pronto encontró otros jóvenes que quisieron seguir su ejemplo y
vivir una vida de pobreza, castidad y obediencia y decidió fundar una orden
bajo una regla con esas premisas. Logró la aquiescencia del papa Inocencio
III, confirmada posteriormente de manera definitiva por Honorio III en 1223.
Durante toda su vida el amor a Cristo lo trasmitió en amor a sus
semejantes y en practicar la caridad sin esperar nada a cambio. Su carisma fue
aprehendido por Clara, hija de una caballero rico y poderoso de Asís, la cual,
desde muy niña, dio muestras de innumerables virtudes y siempre exteriorizó
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