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Año XXVI, Número 47, enero 2026

       Depósito Legal M-34.164-2001
             ISSN 1695-6214


                                                       El nacionalismo aragonés desde sus orígenes



              rechaza  que  la  independencia  sea  la  solución  para  reparar  los problemas de Aragón,
              pero sin embargo sí que defiende la idea de un Estado Federal, lo cual contrasta con la

              Confederación de naciones ibéricas que plantea Gaspar Torrente.  Calvo Alfaro usa un

              vocabulario más moderado, hablando más de nacionalidad que de nación. Alfaro cree
              que la existencia de España es compatible con la autonomía de Aragón, rechazando el

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              centralismo español pues ello está llevando a la desaparición de Aragón  (Peiró Arroyo
              y Pinilla, 1981).


                     Durante  la  dictadura  de  Primo  de  Rivera,  el  aragonesismo  perdió  su  carácter

              reivindicativo,  viéndose  desactivado,  aunque,  finalizada  estas  y  tras  un  tiempo,  las

              tensiones  políticas  sobre  el  encaje  territorial  de  Aragón  en  el  conjunto  de  la  nación
                                                                  20
              española tuvieron lugar durante la II República , donde se enfrentaron las posiciones
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              del  Estatuto  de  Caspe   (de  inspiración  progresista)  y  el  Estatuto  de  los  Nobles,


            19  Para Alfaro, el aragonesismo es “la afirmación de la personalidad aragonesa como función nacionalista
               dentro de las colectividades ibéricas”. El Ebro, número 51, 20 de abril de 1921.

            20  Durante la II República un hecho significativo fue el auge del sentir autonomista, donde hubo un cierto
               patrocinio por parte de la izquierda de campañas para fomentar el consumo de productos aragoneses.
               Pero  tampoco  tras  la  proclamación  de  la  República,  “único  descuaje  del  caciquismo”,  cambió  el  viejo

               discurso  de  regeneracionismo  sobre  el  Aragón  anticaciquil  ni  los  lamentos  por  el  pasado  histórico
               (Forcadell Álvarez, 1998).

            21  Gaspar Torrente fue uno de los instigadores para que tuviese lugar el congreso autonomista de Caspe. El
               Congreso  de  Caspe  de  mayo  de  1936,  debatió  las  Bases  de  Gobierno  de  Aragón  que  se  habrían
               aprobado por la Asamblea Regionalista en Zaragoza en diciembre de 1919. El carácter nacionalista de
               las bases de 1919 se perdió en las de 1936, pues intentaban ajustarse a la legislación republicana. Tras
               la celebración del Congreso se realizó un redacción sobre el futuro Estatuto de Aragón, un anteproyecto
               que establecía un Gobierno de Aragón, con plenas competencias en áreas como ferrocarriles, sindicatos,

               servicios agrarios, obras públicas etc., además de ejecutar otras atribuidas al Gobierno de la República.
               Dicho Gobierno, estaría formado por un presidente, un Consejo Ejecutivo. El Gobierno sería financiado a
               través  de  los  impuestos  que  estableciese,  los  cobrados  hasta  el  momento  por  las  diputaciones
               provinciales, los cedidos por la República y una parte de los no cedidos (Peiró Arroyo, 1988). Podemos
               establecer,  en  definitiva,  que  era  un  régimen  que  gozaría  de  cierta  autonomía,  un  propósito  que  se
               definía como un proyecto de los más ambiciosos de los elaborados hasta ese momento. Un anteproyecto




                         Historia Digital, XXVI, 47, (2026). ISSN 1695-6214 © G. Gracia Guinovart, 2026                  P á g i n a  | 70
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