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Año XXV, Número 46, julio 2025

       Depósito Legal M-34.164-2001
             ISSN 1695-6214


                                         De Elionor, a sor Isabel de Villena, con Vita Christi para dignificación de la mujer



              evangelios  canónicos,  aparece  en  bastantes  pasajes  de  la  muerte  y  resurrección  del
              Señor, y en ellos es tratada como una mujer liberada por Jesús de sus demonios. Los

              evangelios  apócrifos  no  dan  mucha  información,  pero  describen  como  los  apóstoles

              tenían recelos de ella por su proximidad a Jesús, y principalmente por haberle conferido
              la potestad de difundir su palabra, (En 1988, el papa Juan Pablo II en la carta Mulieris

              Dignitatem  se  refirió  a  ella  como  la  "apóstol  de  los  apóstoles”).  Y  por  último  la
              tradición occidental católica, con poco rigor documental, mezcla personajes, tales como,

              la mujer adultera que es salvada por Jesús de ser lapidada, la mujer que unge los pies
              de Jesús con perfume y seca con sus cabellos, todo ello para configurar el rol de mujer

              que quieren atribuir a la Magdalena.


                          El  Vita  Christi  de  sor  Isabel,  recoge  un  poco  de  cada  tradición,  pero  la

              identifica  como  una  mujer  de  Betania,  hermana  de  Marta  y  Lázaro,  de  un  cómodo
              estatus social, que de joven gusto de los placeres de la vida sin demasiado control, pero

              que desde que Jesús formó parte de su vida se convirtió en su más ferviente seguidora.

              En el capítulo CXVII Isabel de Villena nos describe al personaje:


                          “una gran senyora molt heretada, singular en bellea e gràcia (…) franca de
              senyoria  de  pare  e  de  mare,  car  ja  eren  morts,  deixant  a  aquella  gans  riquees  e

              abundancia de béns; ab tot tingués un germà e una germana, ella era la


                     principal senyora e major de tots. E vehent-se aixi lliberta en la juventut sua, sens

              negun reprenedor, havent la propia voluntad per lley, seguía tots los apetits sensuals, no
              entenent  sinó  en  delits  e  plaers  de  sa  persona  (…)  car  la  abundància  de  riquees  en

              persona jove és gran ocasió de pecar (…). E aquesta senyora (…) tenia cort e strado en
              casa sua, on s’ajustaven totes les dones jóvens entenents en delits e plaers, e aquí es

              feyen  festes  e  convits  tots  dies.  E  com  en  tals  coses  la  fama  de  les  dones  no  pot
              perseverar sancera, encara que les obres no sien males (…) la fama sua fon tacada; e

              la gent menuda, que comunament se adelita en dir mal de les grans dones per poca











                      Historia Digital, XXV, 46, (2025). ISSN 1695-6214 © Manuel Casamitjana Peiró, 2025                  P á g i n a  | 189
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